Daniel y Freya: una historia epistolar, II

marzo 18th, 2013 § 2 comments

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Miami, 3 de Febrero del 2013

 

Mi querida Freya:

¡Qué alegría recibir correspondencia tuya! Estoy de acuerdo, este estilo se debe preservar así seamos los únicos dispuestos a ejercerlo. He olvidado cuándo fue la última vez que me senté a escribir una carta. La tuya no ha podido llegar en mejor momento.

La pérdida de J. y M. ha sido un trauma que no he podido rebasar. K. tampoco y creo que con el tiempo se ha aferrado a una culpabilidad desmedida y a estas alturas sin sentido, me atrevo a opinar. Las platicas con la madre de M. es hasta cierto punto beneficioso para ambas. El desahogo y el consuelo son las únicas alternativas en estos casos de suprema fatalidad. Ninguna de las dos se han propuesto superarlo o seguir adelante. En ese sentido entiendo que se hayan unido en la desgracia, aunque no estoy tan seguro que sea lo más sano. Disculpa que mencione a K. o a J., no imagino otra forma de dirigirme a ti como si nada hubiese ocurrido. Es un tema que deberíamos tocar en otro momento, a mí me gustaría, aunque sé que todavía es muy pronto, ¿o me equivoco?

Los e-mails que te envié entre el 2005 y el 2010, también preciso explicarlos, apenas me des la señal. No puedo ni imaginarme lo que has vivido en los últimos dos años, y si fuera posible daría y haría en cualquier medida lo necesario para que tu sufrimiento y desesperanza se esfumaran en este mismo instante. Nada más triste que saberte abatida, o lo que es peor, amargada.

Me alegra que la ciudad te siente bien. Nueva York es uno de esos lugares que te glorifican o te destruyen por completo. Hay que tener un carácter particular para no dejarse vencer por la magnitud y la furia constante que se desplaza de norte a sur y de este a oeste. Tú lo tienes, sin duda. Hay una fuerza y un apasionamiento que se aloja en ti capaz  de vencer la situación más adversa, como ya habrás comprobado. Es más, hay actrices que se pasan una vida buscando una oportunidad, esperando ser reconocidas, y mira tú, en tan poco tiempo has conquistado una nueva audiencia y logrado lo que pocas logran. Y claro que sabía que habías vuelto al teatro. Hace unos meses te vi en el personaje de Irina, en una muy moderna y muy amena adaptación de La Gaviota. Y por supuesto que te he visto danzar y cantar en West Side Story. Generosas y merecidas las reseñas que ha tenido la obra, por cierto… Es incomprensible para mí lo rápido que ha sido tu recuperación física en tan corto tiempo. ¡Chapó!, mi querida Freya. Me impresiona tu voluntad y tu perseverancia. Ahora leí que te preparas para interpretar la obra en inglés basada en Rebeca en el papel de la señora Danvers. Estoy deseoso de verte en escena como una de las más temidas villanas de todos los tiempos, y de volver a Manderley… ¡jajajaja!

Ay, Freya, creo que lo mejor que pudiste hacer fue irte de Bogotá, regresar al teatro, explorar una vía diferente a lo que hacías antes. Estoy seguro que te ayudará a sobreponerte de tan siniestro disgusto. Es verdad que el teatro musical no es un género santo de mi devoción, pero contigo en los elencos estoy empezando a cambiar de opinión.

Antes de que se me olvide, quería contarte que cabo de terminar de leer Home, el último libro de Toni Morrison. Estoy seguro que ya te lo acabaste también y te ha encantado. Di que sí, por favor. Si te apetece, podríamos comentarlo en las próximas correspondencias, ¿o es demasiado pronto para intercambiar ideas? A mí me pareció una novelita estelar, distinta a lo que ella ha publicado anteriormente aunque tan precisa y profunda como es habitual en su estilo. Cuánta violencia y qué bien narrada… me atrapó el personaje de Frank Money, hasta cierto punto me proyecté… no digo más por si acaso no la has leído aún.

Nuevamente, te agradezco esta puerta que has abierto. Necesitaba saber di ti. Y por favor, descarta esa idea en la que me concibes recibiendo tu carta como un lamento. Al contario, reparo en tus párrafos la vitalidad de esa gran mujer que has sido e intentas seguir siendo con los pies sobre la tierra mientras tu alma y tu espíritu están atrapados quién sabe dónde. Tampoco te juzgo por la manera en cómo nos trataste a K. y a mí en el entierro o por prohibirnos proximidad alguna cuando estabas hospitalizada. Es más que comprensible y sólo lo menciono porque fue la última vez que nos vimos. Ya todo eso ha quedado en el pasado y de una forma u otra ningún comportamiento habría aliviado el dolor de tan insólita tragedia. En tu lugar no sé lo que habría hecho ni cómo seguir adelante.

Cuídate mucho y no dejes de escribirme. Oh, y sí, debes interpretar a Cleopatra, estarás regia.

Cariños,

Daniel

Por Grettel J. singer
Imagen de Ketty Mora

§ 2 Responses to Daniel y Freya: una historia epistolar, II"

  • Zahylis dice:

    Uyuyuuyyyy! mas perdidas y mas encuentros! te confieso que con tantas iniciales estoy haciendo una grafica tipo arbol genealogico, igual al que hice hace muchos tiempo cuando lei por primera vez “Cien Anos de Soledad”. Esperando los lunes por venir.
    Saludos, Z

  • Anonimo dice:

    Gretel, me gustaban mas tus otras cosas, esta historia está un poco aburrida, a lo mejor soy impaciente pero lo que siento es que no pasa nada y todo esta confuso

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