Amansaguapo

febrero 26th, 2009 § 0 comments

Si habré tenido yo que amansar a unos cuantos guapos. Meterlos por el aro para que obedezcan mi voluntad a como de lugar. Sólo que ellos no lo saben, ni siquiera se lo han imaginado. Pero es así de sencillo, cuando alguien a mi alrededor, normalmente hombre, se vuelve loquito, sacadito de sí, hay que tomar riendas en el asunto y domarlo, restarle los humos, tranquilizarlo, antes de que por culpa de un arrebato pasional, o simplemente un error casual, digamos menstrual, termine una aniquilándolo, como a veces da ganas. El motivo por el que les he mantenido el secreto a los sacrificados es francamente porque los remedios naturales no funcionan si la persona desconfía de ellos. ¿Y a qué hombre se le puede hablar de su desorden y ofrecerles un tratamiento? Además, unas goticas de Amansa Guapo nunca le hicieron daño a nadie, por el contrario, el resultado normalmente prevalece ante cualquier encrespamiento desconsolado, y logra, en su mayoría, apaciguar física y espiritualmente a esas personas que atraviesan por situaciones de naturaleza prepotente y por lo tanto se vuelven imposibles de sobrellevar. Así que la próxima vez que se sienta hostigada por un hombre rebelde y sin causa, subido de tono, acelerado a toda hora, soberbio hasta para dar los buenos días, y que repentinamente haya dejado de compartir su punto de vista, evite las broncas y prepare en su nombre un poquito de Amansa Guapo e inmediatamente se verá surtido el efecto. Le sorprenderá cuán obediente y proveedor se podría tornar. Permítale a ese señor desquiciado que sea su bondad y su cordura lo que rija su vida, y no ese ermitaño chiflado y controlador que lo usurpa a cada rato. Ayúdelo a aquietar sus ánimos de manda más, a suavizar las asperezas que nos joden el día cada vez que hacen acto de presencia. Préstele auxilio y socorro para conciliar la paz, rescatar la tolerancia, templar ese genio impertinente con el que pretenden mortificarnos y aturdirnos, y que sin duda lo consiguen. El buen humor es una de las virtudes que más apreciamos en las personas, en especial en esos hombres que tanto amamos. Pero aviso, si continúan así con ese carácter fuerte, ese humor de perros, preponderante, poniéndonos los pelos de punta por cualquier tontería, no se olviden que en un closet oscuro, en una gaveta olvidada, en un maletín de viaje, o en donde menos se lo imaginen, podría yacer en silencio un hechizo curativo, porque nosotras las mujeres sólo aspiramos al bienestar de ustedes; somos así de entregadas, de ingeniosas, de dispuestas a ayudarlos, a mimarlos, a curarlos, y créanos que haríamos todo a nuestro alcance antes de tener que liquidarlos.

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