Tres tetas

diciembre 12th, 2008 § 0 comments

No estaría nada mal. ¡Qué divinidad! Un fenómeno delicioso que a la vez podría resultar práctico y justo a la hora de amamantar… y todo lo demás también, obvio. Por ejemplo, mis hijas nacieron una atrás de la otra, así que por lo general las dos mamas se la pasaban ordeñando, y alguien siempre quedaba fuera. Los hombres se ponen muy celosos cuando damos pecho, y no es para menos, de repente lo que era de ellos en su totalidad, deja de serlo y con tremendas leyes y horarios y fechas en el calendario, porque si hay alguien a quien tenerle pánico es a un recién nacido con sus elaboradas demandas. Ellos, los hombres, probecitos, nadie los prepara para lidiar con esa pérdida mamaria, es que ni una misma se imagina cómo van a ser las cosas. Ahora, si en vez de dos fueran tres, todos, por lo menos en mi casa, podrían satisfacerse sin robarle el turno o la leche a nadie. Claro que, como todo en esta vida, una rareza tan celestial causaría asperezas hasta en los mejor llevados. La glotonería mental y la avaricia física de los hombres se volverían insoportables, y como la mayoría de ellos suele achantarse después de ganada la conquista, a la larga podrían olvidar que un pecho más es una zona más que requiere ser trabajada debidamente. Nuestras exigencias también serían de madre. Y qué creídas nos volveríamos (ellos con menos que nosotras). ¡Uf, qué guerra! No por ser feminista ni nada por el estilo, pero tres testículos no tendrían el mismo uso y efecto- nos resultarían tal vez dos de más. Bueno, no generalizo, lo digo por mí que con uno del tamaño de dos me bastaría. Quién sabe, por ahí los hay que a lo mejor prefieren un inmenso pechugón que esa bobería de dos, o el ostento de tres. Habría que preguntárselo a ellos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *