Abortar con las piernas cerradas

noviembre 24th, 2008 § 0 comments

El aborto no es precisamente un emparedado de jamón y queso en pan integral. Nadie que intenta abortar llega a la clínica encantada de la vida. Agasaja el miedo, las dudas, un gran dolor al tomar la decisión. Hay que tener coraje, pues la pérdida es para aquella mujer a la que le aspiran allí dentro, a la que le arrancan un trozo que viene de sí misma. Pero el mundo está cundido de tantas doctrinas, opiniones, convicciones, a veces incomprensibles, que tampoco se tiene que tratar de una experiencia religiosa. Por suerte hasta el momento la decisión es opcional, aunque todavía hay gente que postula leyes para ilegalizarlos, y lo que más me sorprende de ese grupo es el porcentaje de mujeres que se apuntan a estos listados y que por su puesto en algún momento de sus vidas se han hecho uno o varios legrados durante su alocada juventud, como algunas tienen el descaro de admitir. Eso no vale, como mismo no vale que los nuevos vegetarianos que a los cuarenta años dejaron la carne para siempre, ahora pretendan que uno también la deje. De aquí a que llegue a los cuarenta… hablamos. Lo mismo con el aborto, es cosa personal, cada caso tiene una historia.

¿Por qué una decisión tan personal tiene que estar comprometida con la política y las ideologías? Estoy de acuerdo que hay que tomar ciertas medidas, y que los jóvenes en general necesitan ser educados, saber cómo protegerse, pero si seguimos así la ley va a acabar por controlarnos a todos hasta en las más mínimas decisiones familiares.

La controversia continúa, resulta que Bush, a quien apenas le queda semanas en la Casa Blanca, todavía está bregando con este tema. Siendo el gran opositor decidido del aborto que es, está gestionado, tal vez con el fin de dejar grietas más profundas aún en su triste y desequilibrado legado, para otorgarles todo el derecho a los seguros médicos para redefinir la concesión de ayudas clínicas de planificación familiar que aconsejen o discutan las posibilidades de abortar.

Este atentando además está cargado de regulaciones enfocadas a la restricción de los anticonceptivos e informaciones sobre las opciones para cuidar de la salud reproductiva. Los únicos métodos anticonceptivos serían aquellos que no sean cubiertos por los seguros médicos. Como referencia a su oposición, Bush menciona sus creencias religiosas, al señalar que el derecho a la vida “lo otorga el creador de la vida”. Habría que preguntarle al creador de la vida qué opina sobre la guerra in Irak, pues a mí siempre me inquieta la doble posición que ocupa gran parte de la sociedad estadounidense, defendiendo ambas, vida para unas cosas y muerte para otras, con una pasión inseparable. Como diríamos los cubanos, ¡o se peinan o se hacen los papelillos! O mejor aún, respetemos el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Para firmar la petición en contra de los ingenios maléficos de George W. Bush, oprima aquí.

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