Save the tetas

octubre 19th, 2008 § 0 comments

6:30 de la mañana sonó la alarma. A esa hora no podía con mi alma, pero en quince minutos me iba a recoger una amiga y no convenía salir sin antes tomarme el brebaje matutino, un cafecito. Escasa vez me encuentro con el horizonte de Miami a una hora tan especial, o mejor dicho, peculiar, pues no soy para nada mañanera. A veces esta ciudad me parece tan bonita, el mar sedadito, los edificios erectos como palmas durmientes, las calles despojadas de una locura que pronto la cundirá el tráfico.

El sábado fuimos a correr por la cura del cáncer de mama (Race for the Cure). Gran parte de los participantes caminaron. Fue irrelevante, allí nadie pierde.

Nos reunimos en el quiosco de Soraya a la hora acordada. Estábamos allí por ella, aunque tristemente ella ya no está con nosotros. Sin embargo el sábado la recordamos con alegría. Aunque no pude evitar entristecerme cuando vi sus vídeos que los estaban pasando en una pantalla en el quiosco. Fue la primera carrera de mi vida, y para animarme decidí cada vez que me evadiera el pensamiento, pensar en la linda sonrisa de la chica de los vídeos, confirmándome que se ha ido para siempre. A los minutos llegaron las amigas que teníamos en común, algunas de ellas sobrevivientes. En el ambiente había una alegría colectiva. Todos los que estábamos allí ese día habíamos perdido a una mujer importante, un familiar, una amiga o a un gran amor; o por lo menos de alguna forma nos sentimos afectados por la amenaza de esta enfermedad. Cada año en esta carrera se recaudan miles de dólares, y también la comunidad aprovecha para celebrar la vida de las que se fueron, de nuestra amiga Soraya, de recordar su magia, su mirada intrigante, su infinita bondad, su gran talento. También de celebrar la vida de las que aún están aquí, recordándola, extrañándola, luchando, recuperándose, dispuestas a llegar a la meta final de cualquier manera.

Cuando sonó el disparo y mi amigo Eric reaccionó como un resorte, me tomó de la mano y salimos volando, atravesando pasadizos claustrofóbicos entre los diferentes grupos de personas que intentaban caminar parsimoniosamente los cinco kilómetros de carrera. Velozmente avanzamos hasta un punto que se nos hizo fácil movernos sin chocar codos. No pude evitar sentir que esas quince mil personas que me rodeaban hacíamos parte de un pequeño universo. Niños, mujeres embarazadas, calvas relucientes, señoras distinguidas, muchachas jóvenes. Hombres también, de todos los tamaños, colores y edades, dispuestos a llegar hasta el final sin flaquear, con una felicidad insospechada que se desbordaba en esas calles de Miami que habían cerrado para la carrera. Algunos llevaban sus pulóveres oficiales, otros con mensajes ingeniosos, como: I Love Boobs, Los Pechos de mi Vida, Yo Soy la Cura, Cancer Sucks, Sobreviví al Cáncer, y mi favorito, Save the Tetas.

Lo logramos en 39 minutos. Aunque ya un gran número de participantes había terminado, otros casi estaban por llegar y a muchos aún les falta un buen trecho. En el gentío me fui topando con tantas amigas y conocidas! Nos tomamos fotos, compartimos historias, mayormente acerca de la persona a quien le hacíamos honor esa mañana. Sabíamos que íbamos a salvar vidas, aunque al día siguiente para muchos la lucha continúa. Pero en definitiva, la vida es un momento, y ese fue grande.

Para más información acerca de la carrera y la organización, haga clic en: www.komenmiaftl.org/

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